El curador Billy Tang conversa con el colectivo Geocinema (Solveig Suess & Asia Bazdyrieva) sobre las redes sensoriales que representan la Tierra a escala planetaria y su relación con una reconfiguración geopolítica del mundo ante la crisis climática alrededor del proyecto de cooperación internacional Digital Belt and Road (DBAR).
Asia Bazdyriev: El concepto inicial de Geocinema era considerar las redes de acumulación de datos a escala planetaria como un vasto aparato cinematográfico; una cámara. Aquí, la noción de una imagen en relación con los dispositivos de grabación se ha expandido y se ha integrado; la conexión con el cine se refiere a la técnica de mediar el espacio y el tiempo la cual crea un potente sistema de retroalimentación y una forma particular de agencia a medida que circula entre nuestros nervios ópticos y experiencias sensoriales a través de imágenes en movimiento. En el siglo XX, con el enorme desarrollo de los dispositivos ópticos, las imágenes en movimiento pueden instrumentalizarse como herramientas objetivantes, además de emancipadoras. Es por estas razones que nos interesa alejar la imagen de sus aspectos materiales y abordar más los sesgos subyacentes que existen en los regímenes ópticos y comenzar a pensar en alternativas a ellos. Hasta ahora, hemos organizado nuestro trabajo en torno a episodios que exploran varios aspectos de la imagen y la percepción cinematográfica.
BT: ¿Existen métodos o herramientas en los que confíen habitualmente? Esto puede estar relacionado con cómo harían trabajo de campo o, en un sentido general, relacionado con una estrategia más amplia que les permite trabajar en diferentes escalas, incluyendo las geografías que mencionan.
¿Cómo representar sistemas y mecanismos complejos que no son inmediatamente perceptibles por sí mismos?
AB: Framing Territories es parte de una serie de episodios de Geocinema que explora la relación entre las imágenes de la Tierra y la terraformación. Es de nuestro interés cómo los regímenes ópticos para mirar la tierra se incorporan a las prácticas de extracción de materiales que eventualmente se convierten en fenómenos más grandes como el calentamiento global. Luego supimos sobre el proyecto Digital Belt and Road (DBAR), que es la contraparte digital de la iniciativa One Belt One Road. Aunque establecido por el gobierno chino, también es híbrido e internacionalizado. El proyecto DBAR tiene como objetivo diseñar una plataforma internacional para agregar datos de observación de la tierra con el fin de prevenir riesgos relacionados con el cambio climático. Se trata, en realidad, de obtener más información sobre la tierra para ayudar a la extracción o desarrollo al mismo tiempo que se alerta y crea conciencia sobre los posibles riesgos involucrados en este proceso, lo que permite a las organizaciones tomar decisiones preventivas en respuesta. Por lo tanto, es una situación extraña, donde algo hecho para prevenir el cambio climático es en realidad también la causa del mismo. Nos fascinaba cómo las nociones de conservación global podían emerger simultáneamente junto con los procesos relacionados con su explotación.
SS: Uno de los lugares clave a los que viajamos inicialmente después de la Academia China de Ciencias en Beijing, fue la 3ª edición de Digital Belt and Road Conference en Tengchong. Antes de asistir, habíamos enviado solicitudes a la Academia China de Ciencias, que incluía nuestro interés en acceder a una de sus estaciones terrestres satelitales para filmar, incluida Miyun, cerca de Beijing. Solicitamos asistir a la conferencia como cineastas que trabajan en el tema de la crisis climática y su representación. Para ambas ubicaciones, se nos negaron nuestras solicitudes, sin embargo, intentamos presentarnos. La conferencia tuvo una tarifa de entrada impresionante, pero con la ayuda de un amigo, Asia logró comprar un boleto y asistir a la conferencia.
SS: Tan pronto como ingresamos a la Academia China de Ciencias en la película, nos presentan al profesor Li, el jefe del grupo de trabajo de Big Data dentro del programa DBAR. Fue diplomático y generoso con todo lo que compartió con nosotras en términos de la retórica del DBAR y por qué es importante para ellos. Una de las cosas que nos llamó la atención en todo momento fue cuando describió los conceptos básicos de una imagen satelital. Una imagen contiene miles de píxeles, pero obviamente no hay un significado inherente en un píxel. En sus palabras, cuando los datos se traducen en información, la información puede verse como un objeto, un objeto que se define por una serie de relaciones meteriales. Los datos no son agua, pero el agua se define a través de características como su edad, su claridad, sus reflejos. Lo mismo ocurre con los bosques, ya sean naturales o artificiales. Aquí, el algoritmo no se limita al código real, que precede a la imagen satelital, sino que continúa en la forma en que la institución luego moviliza y convierte este conocimiento en políticas. Esto tiene implicaciones relacionadas con el ámbito de la extracción de recursos, los planes de infraestructura a gran escala y la gestión ecológica, como el programa Three-North Shelter Forest, comúnmente conocido como la Gran Muralla Verde. Entonces, la película se mueve a través de espacios que dan forma a las arquitecturas emergentes de imágenes de la tierra y se desliza a través de los enormes proyectos de infraestructura de la DBAR. A lo largo de toda la película, hay momentos que le recuerdan a les espectadores la grabación constante que ocurre en diferentes entornos; queríamos mostrar que estas operaciones hacen mucho más que simplemente visibilizar diferentes versiones de la Tierra.
AB: La vigilancia a menudo se asocia con ideas de control directo o nociones militaristas de visibilidad conectadas a la relación de límites y poder. Sin embargo, la economía de datos en constante expansión genera nuevas formas de vigilancia y gobernanza que son extremadamente difíciles de localizar porque ya no se centran en las jerarquías de poder “tradicionales”. En la película, Alexandre Caldas, representante de ONU Medio Ambiente y orador principal en la conferencia DBAR, señala que el valor de cualquier país es su territorio, pero ya no necesitamos invadir físicamente un territorio para extraer sus recursos. La guerra ahora se opera a través de inversiones y datos; también comenzamos a explorar la conexión de estos problemas a través de la infraestructura.
BT: Relacionado con Alexandre Caldas, él describe algunos escenarios futuros relacionados con proyectos de infraestructura como el DBAR. ¿Podrían hablar más sobre las implicaciones detrás de las proyecciones hipotéticas alrededor de estos escenarios especulativos en relación con China?
Ya no podemos usar la palabra territorio porque este incluye datos que son invisibles y no territoriales.
AB: Hay mecanismos emergentes para explotar esta abundancia. Por ejemplo, hay un equipo en la Academia China de Ciencias que trabaja en algoritmos que procesan lenguajes naturales provenientes de las redes sociales dentro de China. Cuando ciertas palabras se usan con más frecuencia, se desencadena un mecanismo de respuesta. Entonces, cuando ocurre una inundación, la gente habla y publicará sobre ella mucho antes y de manera más amplia, en comparación con la información publicada por cualquier agencia estatal. El desarrollo de tales técnicas se justifica como una protección contra los poderes devastadores de un desastre natural. El gobierno quiere saber más por tu seguridad. Sin embargo, también hemos observado un giro peligroso a través de la lógica aparentemente noble de atención y protección relacionada con la respuesta pandémica actual.
La alienación de un desastre natural o un virus se utiliza para justificar nuevas formas de vigilancia que ayudan a las formas preventivas de vigilancia.
BT: Hay una directora con la que hablan en Tailandia, que parece encarnar esta idealización romántica de cómo se pueden utilizar la información y los datos. Habla sobre las dificultades en términos de encontrar formas significativas de utilizar y estandarizar la captura de datos en la región.
BT: En un ensayo para e-flux, mencionaron dicho concepto tierras digitales. ¿Cómo se relaciona el mismo con el papel de la subjetividad en su práctica? En otras palabras, en las películas, ¿buscan mantener una voz neutral en todo momento? ¿Cómo se posicionan en relación con los temas polémicos que encuentran?
SS: Las obras que producimos distan mucho de ser neutrales. Pero no creo que nunca quisiéramos ser hegemónicas al dictar la experiencia de les espectadores. Preferimos establecer algunas coordenadas para que experimenten y cuestionen este tema en sus propios términos.
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Esta entrevista fue publicada originalmente en inglés en LEAP magazine F/W 2020.
El curador Billy Tang conversa con el colectivo Geocinema (Solveig Suess & Asia Bazdyrieva) sobre las redes sensoriales que representan la Tierra a escala planetaria y su relación con una reconfiguración geopolítica del mundo ante la crisis climática alrededor del proyecto de cooperación internacional Digital Belt and Road (DBAR).
Asia Bazdyriev: El concepto inicial de Geocinema era considerar las redes de acumulación de datos a escala planetaria como un vasto aparato cinematográfico; una cámara. Aquí, la noción de una imagen en relación con los dispositivos de grabación se ha expandido y se ha integrado; la conexión con el cine se refiere a la técnica de mediar el espacio y el tiempo la cual crea un potente sistema de retroalimentación y una forma particular de agencia a medida que circula entre nuestros nervios ópticos y experiencias sensoriales a través de imágenes en movimiento. En el siglo XX, con el enorme desarrollo de los dispositivos ópticos, las imágenes en movimiento pueden instrumentalizarse como herramientas objetivantes, además de emancipadoras. Es por estas razones que nos interesa alejar la imagen de sus aspectos materiales y abordar más los sesgos subyacentes que existen en los regímenes ópticos y comenzar a pensar en alternativas a ellos. Hasta ahora, hemos organizado nuestro trabajo en torno a episodios que exploran varios aspectos de la imagen y la percepción cinematográfica.
BT: ¿Existen métodos o herramientas en los que confíen habitualmente? Esto puede estar relacionado con cómo harían trabajo de campo o, en un sentido general, relacionado con una estrategia más amplia que les permite trabajar en diferentes escalas, incluyendo las geografías que mencionan.
¿Cómo representar sistemas y mecanismos complejos que no son inmediatamente perceptibles por sí mismos?
AB: Framing Territories es parte de una serie de episodios de Geocinema que explora la relación entre las imágenes de la Tierra y la terraformación. Es de nuestro interés cómo los regímenes ópticos para mirar la tierra se incorporan a las prácticas de extracción de materiales que eventualmente se convierten en fenómenos más grandes como el calentamiento global. Luego supimos sobre el proyecto Digital Belt and Road (DBAR), que es la contraparte digital de la iniciativa One Belt One Road. Aunque establecido por el gobierno chino, también es híbrido e internacionalizado. El proyecto DBAR tiene como objetivo diseñar una plataforma internacional para agregar datos de observación de la tierra con el fin de prevenir riesgos relacionados con el cambio climático. Se trata, en realidad, de obtener más información sobre la tierra para ayudar a la extracción o desarrollo al mismo tiempo que se alerta y crea conciencia sobre los posibles riesgos involucrados en este proceso, lo que permite a las organizaciones tomar decisiones preventivas en respuesta. Por lo tanto, es una situación extraña, donde algo hecho para prevenir el cambio climático es en realidad también la causa del mismo. Nos fascinaba cómo las nociones de conservación global podían emerger simultáneamente junto con los procesos relacionados con su explotación.
SS: Uno de los lugares clave a los que viajamos inicialmente después de la Academia China de Ciencias en Beijing, fue la 3ª edición de Digital Belt and Road Conference en Tengchong. Antes de asistir, habíamos enviado solicitudes a la Academia China de Ciencias, que incluía nuestro interés en acceder a una de sus estaciones terrestres satelitales para filmar, incluida Miyun, cerca de Beijing. Solicitamos asistir a la conferencia como cineastas que trabajan en el tema de la crisis climática y su representación. Para ambas ubicaciones, se nos negaron nuestras solicitudes, sin embargo, intentamos presentarnos. La conferencia tuvo una tarifa de entrada impresionante, pero con la ayuda de un amigo, Asia logró comprar un boleto y asistir a la conferencia.
SS: Tan pronto como ingresamos a la Academia China de Ciencias en la película, nos presentan al profesor Li, el jefe del grupo de trabajo de Big Data dentro del programa DBAR. Fue diplomático y generoso con todo lo que compartió con nosotras en términos de la retórica del DBAR y por qué es importante para ellos. Una de las cosas que nos llamó la atención en todo momento fue cuando describió los conceptos básicos de una imagen satelital. Una imagen contiene miles de píxeles, pero obviamente no hay un significado inherente en un píxel. En sus palabras, cuando los datos se traducen en información, la información puede verse como un objeto, un objeto que se define por una serie de relaciones meteriales. Los datos no son agua, pero el agua se define a través de características como su edad, su claridad, sus reflejos. Lo mismo ocurre con los bosques, ya sean naturales o artificiales. Aquí, el algoritmo no se limita al código real, que precede a la imagen satelital, sino que continúa en la forma en que la institución luego moviliza y convierte este conocimiento en políticas. Esto tiene implicaciones relacionadas con el ámbito de la extracción de recursos, los planes de infraestructura a gran escala y la gestión ecológica, como el programa Three-North Shelter Forest, comúnmente conocido como la Gran Muralla Verde. Entonces, la película se mueve a través de espacios que dan forma a las arquitecturas emergentes de imágenes de la tierra y se desliza a través de los enormes proyectos de infraestructura de la DBAR. A lo largo de toda la película, hay momentos que le recuerdan a les espectadores la grabación constante que ocurre en diferentes entornos; queríamos mostrar que estas operaciones hacen mucho más que simplemente visibilizar diferentes versiones de la Tierra.
AB: La vigilancia a menudo se asocia con ideas de control directo o nociones militaristas de visibilidad conectadas a la relación de límites y poder. Sin embargo, la economía de datos en constante expansión genera nuevas formas de vigilancia y gobernanza que son extremadamente difíciles de localizar porque ya no se centran en las jerarquías de poder “tradicionales”. En la película, Alexandre Caldas, representante de ONU Medio Ambiente y orador principal en la conferencia DBAR, señala que el valor de cualquier país es su territorio, pero ya no necesitamos invadir físicamente un territorio para extraer sus recursos. La guerra ahora se opera a través de inversiones y datos; también comenzamos a explorar la conexión de estos problemas a través de la infraestructura.
BT: Relacionado con Alexandre Caldas, él describe algunos escenarios futuros relacionados con proyectos de infraestructura como el DBAR. ¿Podrían hablar más sobre las implicaciones detrás de las proyecciones hipotéticas alrededor de estos escenarios especulativos en relación con China?
Ya no podemos usar la palabra territorio porque este incluye datos que son invisibles y no territoriales.
AB: Hay mecanismos emergentes para explotar esta abundancia. Por ejemplo, hay un equipo en la Academia China de Ciencias que trabaja en algoritmos que procesan lenguajes naturales provenientes de las redes sociales dentro de China. Cuando ciertas palabras se usan con más frecuencia, se desencadena un mecanismo de respuesta. Entonces, cuando ocurre una inundación, la gente habla y publicará sobre ella mucho antes y de manera más amplia, en comparación con la información publicada por cualquier agencia estatal. El desarrollo de tales técnicas se justifica como una protección contra los poderes devastadores de un desastre natural. El gobierno quiere saber más por tu seguridad. Sin embargo, también hemos observado un giro peligroso a través de la lógica aparentemente noble de atención y protección relacionada con la respuesta pandémica actual.
La alienación de un desastre natural o un virus se utiliza para justificar nuevas formas de vigilancia que ayudan a las formas preventivas de vigilancia.
BT: Hay una directora con la que hablan en Tailandia, que parece encarnar esta idealización romántica de cómo se pueden utilizar la información y los datos. Habla sobre las dificultades en términos de encontrar formas significativas de utilizar y estandarizar la captura de datos en la región.
BT: En un ensayo para e-flux, mencionaron dicho concepto tierras digitales. ¿Cómo se relaciona el mismo con el papel de la subjetividad en su práctica? En otras palabras, en las películas, ¿buscan mantener una voz neutral en todo momento? ¿Cómo se posicionan en relación con los temas polémicos que encuentran?
SS: Las obras que producimos distan mucho de ser neutrales. Pero no creo que nunca quisiéramos ser hegemónicas al dictar la experiencia de les espectadores. Preferimos establecer algunas coordenadas para que experimenten y cuestionen este tema en sus propios términos.
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Esta entrevista fue publicada originalmente en inglés en LEAP magazine F/W 2020.